Observo a esta extranjera
que un dia se enamoróde las palabras.
Sus ojos espejean,
me ha entregado
poderes que no comprendo,
mi apoyo es su osadía.
Me prendé de ella,
no es su cuerpo
es su alma que insiste.
Negué mi fe,
el precio de su gloria
es mi sufrimiento.
El silencio no tiene palabras
dicecon aire de triunfo
como si supiera de mí
lo que ignoro.
Vive a su antojo y
cruza de un lado al otro
dentro de si
y dentro de mí
Como si se estuviera librando.