Madre
Le doy mi voz a usted que ya no habla, mi memoria para detener el tiempo que corre hacia su encuentro.
Soy una niña con su muñeca rota, ya sus ojos no brillan, su boca permanece cerrada, sus manos no acarician. No me acompaña más.En la casita de juguete la vida es felíz.
Allí voy a poner a mi muñeca rota, la buscaré cada vez que quiera y volveremos a jugar.