Cuanto persisten mis muertos
me susuran al oído palabrasaprendidas que no pienso.
Cómo no quiero estar sin ellos
cuando las sombras largas
acarician la incipiente noche.
Cómo perciben que espero
el rumor de su respiración,
los imprecisos pasos
sobre las hojas caìdas.
Cómo me miran desde
el reflejo del espejo
en la mañana desolada.*
Cómo saben que disfruto
de saberlos
en cada rincón de la casa
donde moran y persisten,
practicando sus ritos
que recorro cada dia.
Solo ellos guardan
mi esencia.
Y por la noche de mi sueño
galopan en mansos caballos
de ojos negros y brillantes.
Temo que me olviden
se rebelen y no vuelvan.
Perder el sonido
de sus voces,
los espacios compartidos.
Y se retiren para siempre
al rincon oscuro del silencio. *