domingo, octubre 25, 2026

 Los libros son como la casita en el árbol

Como la carpa hecha con las sabanas y cobijas de mi cama de niña.
Como el submarino de Nemo( nadie) y de todos los que soñamos despiertos.. 

 Madre

Le doy mi voz a usted que ya no habla, mi  memoria para detener el tiempo que corre hacia su encuentro.

Soy una niña con su muñeca rota, ya sus ojos no brillan, su boca permanece cerrada, sus manos no acarician. No me acompaña más.
En la casita de juguete la vida es felíz.
Allí voy a poner a mi muñeca rota, la buscaré cada vez que quiera y volveremos a jugar.

 - Y no temas no llegar

extraviarte, oir cantos
sospecha de todo lo que la carne te dice
luego pierde
lo que tengas que perder
Luego nada será eterno como las ruinas
los dioses juegan y tiran migajas de sus festine

 ¿Y si no es ahora

Cuando?
Abre los ojos y ves
Si bate sus alas vuela
el placer en otro nido
Y el tuyo mustio, desmadejado.
Decídete, corta sus alas e igual
padece, ningún vuelo es igual al primero. 

 - Huyendo del amor Dante pone todos sus sueños en una maleta. En el puerto de Nueva York le pide a alguien que se la cuide un instante, se pierde en el tráfico de gente y deja sus sueños en manos de otro.

Lo espera el infierno, su amigo Virgilio le muestra las noches en  las calles de una ciudad mortal que devora y expele los huesos de los ingenuos.
Otra noche se encuentra con una mujer, ella le pide una moneda y él se la da, la pierde por las calles atestadas de horror. Esa noche escribe una historia, relata que  encuentra su maleta en un cuarto del hotel Chelsea, álguien la ha dejado allí y él recupera sus sueños.
En uno de ellos ve pasar a su niña amada, Beatriz, la llama y ella se da vuelta,  es la mujer de la moneda sentada sobre restos de flores marchitas, sonríe, entonces sabe que ha venido a rescatarlo.

 -- Tiene los ojos abiertos. No ha dormido en la vasta semana.

 El sueño no invade sus noches.

Un sol pobre penetra en su cuarto. Solo escucha su corazón, casi no late.
 Su amiga se ha ido y ella no piensa. Sus ojos negroscarbon brillan con  luz. 
Se pierde en ensoñaciones ancestrales.
Una obsesión cabalga en su mente. Mira el cielo raso, sabe que nada, quiere estarse. 
Ese lento flotar vagar divagar estar,
dejar que su lengua lama la fe en si misma.
Hace meses que tiene un amante, la locura.
Ya no le importa el dia, ni la luna, ni el amor. 
En su duermevela de ojos abiertos refulgen las palabras.
Alejandra, Buma, muere y sus ojos no se enteran. Sigue diseñando el perfecto poema. 

 -- En esta esquina en que me encuentro,

Atrapada en los días, sin correr por los campos
Sin conocer otras voces, en este espacio que me sujeta y no me suelta
 Siento crecer un viento en mi pecho
que me lleve lejos le ruego, que me suelte sin miedo.
No importa el precio
 no voy a ahogarme con saliva,
diré mis oraciones allí donde me encuentre.
Pero que no sea esta esquina en que me encuentro.

 Mi padre era constructor, trabajaba como obrero

Sobre su tablero de dibujo
descansaba una caja
Él construía sobre la tela engomada celeste
fijada con chinches doradas, como escarabajos egipcios.
No hablaba, pero en sus dibujos, 
yo veía sus sueños
en la vigilia.
La caja guardaba sus instrumentos,
y detalles para mi asombro,
me guiaba por el camino de la creación.
El sol entraba por la ventana,
a jugar con el compás o el tiralíneas,
y me empapaba de destellos mágicos.
Eran mis juguetes preferidos.
A fuerza de ser natural, creció en mí 
la ilusión, de vida eterna.
Cuando perdí a mi padre, la indefensión
se apoderó de mí, con la sorpresa de un evento inesperado.
Yo era hija, y había dejado de serlo, para
habitar la casa de la orfandad.
La caja siguió impertérrita
su vida sobre el tablero..


 Cómo escribir la noche, 

Reflejos, pensamientos caprichosos,
 enredados en mi cabello,
rugía mi dolor sin abrir la boca.
Un lago de agua prístina y salada
caía hasta los pies.
Sola, nadie miraba, ciega de odio y furor,
bendecía y maldecía, sin rima ni conciencia.
El aire en los pulmones dolía, saliva en la boca, 
apenas un cuerpo,
por dentro negaba la piel,
un manto, cubría la verguenza.
Olvidos y reclamos vendrían de adentro,
no importaba el afuera,los calores,
los fríos extremos de nada servían.
Adentro un mar oscuro de negra algas
ondeaba sin fin.. 
Alto consuelo,  agua, en ella soñaba 
descansar flotando, naciendo.

 Quien cerrara mis ojos vacíos, 

quién mojará mis labios resecos 
y sentirá mi respiración última. 
Nada tendré para darle.
Ha sucedido así siempre,
la nada entre nosotros,
 hizo todo.  

 Es un error que yo viviera.

Me hundí en un río que se arrastraba
entre sus orillas.
Navegué en un tiempo desnudo,
encontré el amor.
Inventé un hombre, otra vida y un libro
que trata sobre una niña imposible.i
No he cambiado de forma
solo he dado un nuevo destino
a las palabras. 

 Inútil porfía.


Que nada cambie
he hecho de mi vida una espera.
Con la cabeza baja
lápiz en mano,
escribo.
Que nada cambie.
Como una sonámbula
vagaré entre la gente,
nadie notará a la mujer dormida.
Podré pensar y hacer
mi tarea.
Que nada cambie.
¿A quien engaño?
Quedaré cada vez más sola
y nadie reclamará
mi presencia.
Desde mi atalaya veré
con despego,
nada me atrapará.
Como las malas hierbas medraré
en el jardín.
Seré una sola con el universo,
el propio, egoísta, solitario,
plagado de estrellas listas a explotar.
Que nada cambie

 Observo a esta extranjera

que un dia se enamoró
de las palabras.
Sus ojos espejean,
me ha entregado
poderes que no comprendo,
mi apoyo es su osadía.
Me prendé de ella,
no es su cuerpo
es su alma que insiste.
Negué mi fe,
el precio de su gloria
es mi sufrimiento.
El silencio no tiene palabras
dicecon aire de triunfo
como si supiera de mí
lo que ignoro.
Vive a su antojo y
cruza de un lado al otro
dentro de si
y dentro de mí
Como si se estuviera librando. 

 No puedo renunciar

a poner palabras a lo inefable,
nuestro estar en esta vida.
Compartir cada instante, cada silencio, da miedo de caer sin ver al otro.
Perder la magia que nos rodea
cuando somos muchos,
y fundirnos uno en el otro,
para ser uno. 


Berdié

 Cae la noche

hay buhos en los árboles.
Uno nos mira desde la palmera
es blanco y curioso.
Mira a esos humanos
que lo inquietan
y hacen huir su caza.
Una invasora luz
lo ilumina, no se inmuta.
Alguien grita alborotado
él bate sus alas hacia
un lugar privado. 

 Estoy aquí sentada

sobre este cuerpo,
haciendo de esta base
de huesos, la única
posibilidad de existir en el futuro.
Me abandonan las fuerzas.
Despierto sobre sabanas arrugadas,
en la fina piel de la edad.
Acumulo capa sobre capa en mi
primitivo ser.
la esperanza es un más allá de la visión.
Mi anatomía despertaba con brío
hoy sale de un pozo
con temor .
Lo que fuera suave y turgente
es exceso y pergamino.
Hubo un día en que un Dios enfurecido
lanzó las primeras aflicciones
sobre mi sólida materia.
Las esencias rigen las ilusiones, se van desvaneciendo como el rugir del mar.
Poso la mirada sobre
manifestaciones sutiles,
la iluminación no da consuelo.
es difícil mirar directamente al sol.
Sin embargo este ritual me brinda verdades,
El alma no tiene belleza ni fealdad,
liberada de mi voluble figura,  permanecerá inalterada 

 En el gran salón concurrido

están todos presentes
Tú también muñeco de ojos cerrados,
no vi la última luz en ellos.
Pongo nomeolvides sobre tus párpados,
Thot sonríe en su sabiduría.
Yo que he muerto algo,*
solo observo.
No había sobre qué decir.

 El tiempo deja sus pasos

en mi piel
Tallando los días
ilumino mi vida
y haré malabares
como cualquier tonta
que decide sobrevivir. 

 Miro al cielo y te veo pasar.

Me subo a tu grupa, nadie
puede decirme soñadora.
Eres tan real
como mis ojos me dicen.

 Te busco sin insistencia,

no veo a nadie cuando escribo,
recuerdo a otros.
Me enseñaron a no pensar
en nadie.
Por esas extrañas casualidades
estas palabras te llegarán
a vos.
No te esfuerces en comprender,
la poesía intenta ser sentida. 

 En cada estallido de alegría

hay un fondo de terror,
un lamento de fragmentación,
llanto por una pérdida irreparable.
En este individuo que soy
la naturaleza fue vejada. 

 

Madre

Un sol carbón ilumina la mañana, y en tu patio las plantas se quejan, 

intento vano, alegrarlas, les cuento un cuento, que vendrás mañana, no me creen.

Me lavo las manos y te veo en el agua límpida. Ya voy no te angusties he venido solo por ti.
Dejé las orquídeas tristes, y vi tu cara bonita y una sonrisa maligna.
Creí que sabías algo que yo no.
Los ojos semiabiertos espiando la vida, me gusta, no me gusta, 
Entre tubos, gasas y luces titilantes esperabas. La gente decía, < es así>.
Acaso sabías, como dicen que es,
Dijiste "hay que regar las alegrías del hogar, 
tu llanto les hará bien y no mires atrás", 
la risa ahogó tus palabras.
En un día como éste cuando era pequeña pensaba

 ¿Será posible que algún día dejaré de verte? 

 Hay un fuego

en el que me gusta
quemarme.
Un fuego
con olor a pino,
las palabras perecen,
y se vuelven chispas.
Quiero quemarme
en ese fuego amigo.
Para sentir
su lengua dulce,
en mi piel
mutada,
en cenizas. 

 Tapíz


Soy un papel lujurioso en la pared.
Caminará tu mirada por mis flores.
Apoyarás tus manos en mí,
cuando te desoriente el orgasmo.
Estaré para calmar tus ojos
en la oscuridad de la noche,
cuando te despierten
las pesadillas. 

 Duerme entre mis pechos

marchitos de dar amor.
Duerme y sueña
en la siesta de verano.
Su mano se hundía
en la traspiración,
en el de muaré dorado,
de mis piernas.
Duerme con el amor de ayer y de siempre.
Acompaña su respiración
con caricias, borran dudas
y crean historia.
Duerme y sueña en los besos,
marcados en este cuerpo partido. 

 La noche lleva consigo

los caballos desatados.
Un ojo vigila su galope,
y el otro intenta atrapar
sueños. 

 Música en el aire .

Se cuela por la ventana,
como perfume de una
torta de chocolate.
Escribo, registro el sonido,
molesta y es bello.
Me asomo al balcón,
no hay nada en la calle
son las cuatro de la tarde,
ya no voy a escribir.
El resto del día disfruto
la presencia invasora,
busco el balcón de donde
se derrama.
El generoso es humilde,
en un día de pandemia
nos toca el corazón. 

 Llueve en mi

reflejo de cielo,
Vuelo de pájaro sin jaula.
Un batir de párpados
y se pierde la imagen,
tán rápido
tan triste.
Navego sin rumbo,
sé que no quiero
tener donde ir
dejarme estar.
Planeando. 

2023

 


Testamento
No soy nada,
debido a eso dejaré
Dicho por mí
lo que me guste.

A veces corrí peligro
de ser estúpida,
No intenté ser inteligente.

Quise parecer inmadura,
y se notara a primera vista,
que me enamoré de las palabras.

Un amor ridículo
y ciego, como todo
Amor.

Mre permitía
entrar y salir de la literatura,
relajada.

No buscaba ser aceptada
 importaba
que  fuera mío
Aunque todos sabían que era
herencia.

Importaba que
me deslumbrara
un pensamiento
amoroso
con las cosas casuales de la vida.

Tenía la firme voluntad
De ser yo,
quien quiera que sea.

Aunque desde siempre
he sabido que son
los otros, quienes nos crean. 

 No me des sobrevida.

Quiero ser soberbia
quiero esto que tengo
ahora.
No me des longevidad
déjame aquietarme
en la contemplación
del diamante en bruto.
Sin brillo ni facetas.
Quiero lo profundo
de donde brota el agua.
No me des inmortalidad
donde la fuente se ha secado,
y ha muerto el oasis. 

2024

 Nos gustaba hacer el amor

en esa cama deshecha
Mirando la luces como
estrellas en el mar
Musitabas un poema
Lento como tu batir
entre mis piernas.
mis luciérnagas
soltaban un gemir de alas. 

 En el cuarto

la luz del sol
Filtrada por un tamíz
dibuja flores doradas
en el colchón.
Apoyamos
nuestros cuerpos en él,
derivan como en un río
nervioso.
Las manos sienten
la superficie,
suavidad de piel,
besos desparramados.
Un canto sin música
muerde mi oido,
tu voz como una mancha
de saliva en la almohada.
Esta mañana mis ojos
solo ven
un matel turquesa,
bordado kich sobre la cama.
Se ha ido tu cuerpo
lo sigo con mis ojos blancos.
Y con mis manos obcenas
dibujo una espera. 

 De la infancia

en tu casa.
Solo queda
mi reflejo en la ventana. 

 Madre

Dijiste no quiero morir,
dejaste que me
marchara.
Y cuando cerré la puerta,
cerraste los ojos.
Al fin declaraste
No le debo a nadie
No despertaré
Madre abandonaste
el lugar conquistado
en mi. 

 Cuanto persisten mis muertos

me susuran al oído palabras
aprendidas que no pienso.
Cómo no quiero estar sin ellos
cuando las sombras largas
acarician la incipiente noche.
Cómo perciben que espero
el rumor de su respiración,
los imprecisos pasos
sobre las hojas caìdas.
Cómo me miran desde
el reflejo del espejo
en la mañana desolada.*
Cómo saben que disfruto
de saberlos
en cada rincón de la casa
donde moran y persisten,
practicando sus ritos
que recorro cada dia.
Solo ellos guardan
mi esencia.
Y por la noche de mi sueño
galopan en mansos caballos
de ojos negros y brillantes.
Temo que me olviden
se rebelen y no vuelvan.
Perder el sonido
de sus voces,
los espacios compartidos.
Y se retiren para siempre
al rincon oscuro del silencio. *

  Los libros son como la casita en el árbol Como la carpa hecha con las sabanas y cobijas de mi cama de niña. Como el submarino de Nemo( nad...