En la pieza del hotel Almagro,
una mujer, Rosa Malabiasueña un sueño de papel,
en el pecho trémula una foto,
una mirada, una barba inconfundible, blanca como el dolor de la vida.
Sueña una travesía: una niña
y descubre un hombre
en la ventana.
En la mañana la foto en su pecho
se deshace, polvillo de mariposa.
Busca la verdad,
pero nunca la sabrá.
Estoy muerta, no los sueños,
siempre serán
del hombre en la foto,
en el pecho.
Él escritor ve mi sombra,
que anda por las calles.
Le cedo esa porción de realidad que lo conmueve, y puede escribir,
una historia.
Lo ví por última vez cuando mi ojos se vaciaron, creo que se asustó.
Mi lengua era de otro tiempo,
y ya no volvió a verme.