"De universos brutales"
De niña pasaba mi tiempo entre Nogales, higueras, azucenas en flor, jazmines,
sombrilla de la virgen.
Las cuevas que los animales cavaban, eran mi universo
favorito, entre huevos de teros, plumas de cotorras, uñas de gato y especies
salvaje que alguna vez el viento inconstante trajera de tierras remotas e
inexploradas al jardín.
He catado cada flor, sentido su perfume, en el fondo
oscuro de mi boca estallaban, alimentaban mi fantasía.
Compartían sus secretos
que abonaban la tierra fértil de mis días.
En un tiempo sin fecha hube de ser testigo de la comunión de mi hermano con el
rosal de la glorieta, fui testigo envidioso de ese encuentro donde las espinas
entraron en la carne trémula del niño.
Poseído amorosamente por ellas, la
sangre brotó de ese amor instantáneo, las rosas lo arrullaron, se dejó
pregnar del pecado sexual imposible de ellas.
Hay que morir de amor para poder vivir ese amor.
C.M.