Huyendo del amor Dante pone todos sus sueños en una maleta.
En
el puerto de Nueva York le pide a alguien que se la cuide un
instante, se pierde en el tráfico de gente y deja sus sueños en
manos de otro.
Lo
espera el infierno, su amigo Virgilio le muestra las noches en las
calles de una ciudad mortal que devora y expele los huesos de los
ingenuos.
Otra
noche se encuentra con una mujer, ella le pide una moneda y él se la
da, la pierde en
las calles atestadas de horror.
Esa
noche escribe una historia, relata que encuentra su maleta en un
cuarto del hotel Chelsea, alguien
la ha dejado allí y él recupera sus sueños.
En
uno de ellos ve pasar a su niña amada, Beatriz, la llama y ella se
da vuelta, es la mujer de la moneda sentada sobre restos de flores
marchitas, sonríe.
Entonces descubre que ha venido a rescatarlo.
