domingo, octubre 11, 2020

 En esta tercera parte de la vida los recuerdos aparecen como los gusanos en las mazorcas, devenidos visitantes inadecuados. 

Es la poesía, la infancia unida a tanta dureza real. El sol participe de gloriosos días de la niñez sale a cada rato, no hay melancolía, no es una metonimia ostentosa, se repite solo lo que hunde raíces en mi universo mítico.

La naturaleza torciéndole el brazo al hombre, la maleza comulgando con las privilegiadas, enriqueciendo la tierra donde crecerán los misterios.
Si dejamos la tierra rodearse de lo que haragana prefiere, seguro las ortigas, los cardos, trébol, la gramilla, huevito de gallo o uvita de campo serán sus voces.

Pero yo vi la mano hacedora, instalará semillas, bulbos, plantines de otros lares y un jardín brotará para mentir al deseo. Allí crecí y creo que aún hoy se ha preservado en mí esa mentira.

Mis ojos han quedado ciegos para otros jardines.
C.M.

"El Ojo"

  El ojo El día plomizo enajenaba su vista, fruncía el entrecejo y entornaba los ojos, el verde desbordaba los parques.  Cruzó la calle rumb...