sábado, agosto 29, 2020

La casita

En algunas noches secas y brillantes cenábamos en la galería del fondo de la casa, allí la noche era más profunda y siniestra.
 Recuerdo bien la casita, tan perfecta y ajena.
Mamá y la abuela hablaban con mi hermana que no me quitaba los ojos de encima,
 y yo grababa en mis ojos la casita de la linda Miranda, que era ajena.

Esa noche soñé que mataba a mi hermana, me ponía el vestidito de tul amarillo de su muñeca y me iba a vivir a la casita.
 Y la abuela y mamá me miraban satisfechas.


 

"El Ojo"

  El ojo El día plomizo enajenaba su vista, fruncía el entrecejo y entornaba los ojos, el verde desbordaba los parques.  Cruzó la calle rumb...