sábado, agosto 22, 2020

Elegía

En un pequeño pueblo desangelado nació una niña, al abrir los ojos un ala blanquísima nubló su vista. El mundo real se presentó sin velos y durante algún tiempo fue incapaz de ver, comprendió que ese destino era el de todos.El pueblo existía ni más ni menos que ella.

Se sabía que su madre había querido atrapar el mundo que la había hecho feliz en el pasado, acudiendo a dar a su hija un nacimiento alejado de la desdicha.

De su padre, que usaba botas de caña alta y portaba un látigo en su mano derecha cuando montaba su caballo.

Por las noches, miraba a través de la ventana del cuarto oscuro y el cielo le revelaba secretos, que ella nunca repetía.Jugaba en las veredas mohosas donde las rayuelas no se marcaban o se borraban rápidamente, aquellos misterios no la desanimaban.

Su abuela le hacía dedos de chocolates, para que ella supiera atrapar  sus fantasía

Durante el tiempo en que crecía sus amigos jugaban a atraparla sin lograrlo, ella convertida en águila volaba y desde lo alto miraba mundos distintos en la misma cuadra.Algunos se disfrazaban de moscas para seguirla, otros de gusanos para cautivarla, los más osados de ratones blancos y corrían enloquecidos, mirando hacia arriba chocando lo que encontraban a su paso

Ahora ya todos eran grandes y habían partido, incluso ella misma. Alejada del universo de la infancia, sentía pender de un hilo una bola de cristal que no osaba mirar.Cuando  la nostalgia la invadía se sentía contenta, porque recuperaba por un momento esos mundos que imitaba en sus noches caliente

El jardín, se llenaba de ecos del pasado y ella ponía los pies en la tierra, para sentir el temblor de la luna.Había hermosos pájaros y animales en las sombras, el rumor de las raíces cantaban a coro una elegía, que sólo ella escuchaba

Cada vez que un niño lloraba, ella desaprendía lo vivido y profería una canción de cuna, asombrada, como si fuera un lenguaje nuevo. 

C.M.

"El Ojo"

  El ojo El día plomizo enajenaba su vista, fruncía el entrecejo y entornaba los ojos, el verde desbordaba los parques.  Cruzó la calle rumb...