miércoles, enero 04, 2017




La puerta espera en vano las manos de mi abuelo, el ya no está, que otras, extrañas  manos pulsaran el oxidado pomo. Una mezcla de encanto y abandono, como un fresco antiguo los colores de han fundido unos con otros, mostrando los restos de un pasado.
" 193" El alero aún persiste, ya no lo corona una santa rita ni  una glicina, como cabellos descuidados las flores colgaban del tejado, en medio del desorden estridente de la flores y sarmientos, el numero, en un intento de orden y pertenencia. ya nada nos pertenece, la soledad canta en sus puertas.