lunes, noviembre 21, 2016

La casa de los abuelos. La casa que me desvelo muchas noches, ahora es una tapera. Ya no viven allí mis abuelos, ya no existen la plantas y flores en el jardín, las que la abuela plantaba en las mañanas, momentos en los que le oficiaba de ayudante de manos negras, sucia de hojas mojadas y tierra removida, felíz de ser importante, de alcanzar sus herramientas de trabajo, de corretear con los teros que enojados me perseguían. Esa casa de ensueños ya no existe, la real hoy es un cobertizo con animales dentro, y no puedo evitar una lágrima, y ser atravesada por un sentimiento de añoranza, me queda la única posibilidad, sacar esta foto, recordar que todo es efímero y que lo importante es lo que tenemos adentro, en nuestro corazón, y no extraviarnos en inútiles búsquedas.