jueves, julio 18, 2013

BODEGONES DE BUENOS AIRES











Fonda de Puerto
 Lo fundan dos hermanos asturianos en 1954 ,Marcelino y Francisco, en un local del barrio de La Boca que desde 1910 había sido un despacho de bebidas.
Ahora Bodegon porteño a donde van los turistas, los trabajadores del barrio, la gente que visita y la que trabaja  en la Usina del Arte que se encuentra en la esquina.
Hubo un pasado, hay una historia, trabajadores del puerto, frigoríficos y fábricas, como la de Ford eran sus habitues, se jugaba a las cartas por plata y se tomaban.
En esos tiempos servían tres platos, siempre comida de cacerola como estofado, fideos o sopa. De hecho, la sopa del día sigue en el menú, a $ 5 el plato y servida con cucharón desde una vieja sopera.
Hay anécdotas, "papá le pegó a más de uno" , refiere uno de los hijos de Marcelino :  en la época de Perón un tipo dijo ‘soy peronista’ y no quiso pagar el vino. Mi viejo lo sacó a los sopapos.
Hay un cambio a principio de los 80. “Se acabaron las cartas y mi madre vino a trabajar al local, papá agarró un maso de cartas de una mesa, lo tiró al piso y dijo ‘acá no se juega’ más. Entonces empezó la época de las familias.
Hay fidelidad a su esencia, con su mostrador de estaño, las mesas de madera y una carta escrita en varias pizarras. Ya no hay peleas, pero el bodegón sirve comida incluso hasta la 1.30 de la madrugada.
Hay autenticidad su esencia no ha variado con el tiempo. 
 Hay  popularidad, varias estrellas internacionales,  se animan a adentrarse hasta el número 64 de la calle Caffarena. Susan Sarandon, el líder de U2, Maradona y una legión de famosos, como Manu Chao, Robert Duvall y Francis Ford Coppola, han disfrutado del menú  en El Obrero, pequeño restaurant en una barriada pobre de La Boca, Santo Grial de los entendidos en bifes”, afirma un artículo publicado en el diario inglés The Guardian.
Hay famosos, sí Claudio Caniggia, Carlos Bianchi, Luciano Benetton, Gustavo Cerati y Soledad Silveyra. También Tommy Lee Jones, que tiene haras en Lobos y una vuelta vino dos veces desde allá en la misma semana,  la trayectoria y por la calidad de la comida  se mantiene.
Hay precios económicos, a pesar de la fama y el turismo, platos sencillos y deliciosos .
 Hay una receta de regalo,el pavé se elabora con  vainillas, leche condensada, crema y moscato.