martes, julio 26, 2011

MUSEO PENITENCIARIO

Torre de la Iglesia San Pedro Gonzalez Telmo









Maqueta de la cárcel de La Heras













































"LA RESIDENCIA"


El Museo Penitenciario se encuentra en Humberto Primo 378- San Telmo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. República Argentina. Inaugurado en 1980, este museo se encuentra en un edificio del siglo XVIII, que a lo largo de los años albergó desde un asilo de insanas mentales hasta un polvorín y una cárcel de mujeres En sus salas puede observarse, entre otros elementos, armas, uniformes del personal del Servicio Penitenciario Federal a través del tiempo, elementos realizados por los internos, mobiliario y material fotográfico de la ex cárcel de Tierra del Fuego. Lo mejor del museo quizás sea la sala con objetos de los presos, recogidos por los guardias durante las famosas “requisas”, operativos sorpresivos para secuestrar sus armas caseras, y otros dispositivos. Cuchillos y espadas fabricadas con pedazos de hierro, se exhiben junto con bombas caseras, sierras disimuladas en libros y zapatos, mensajes enrollados en cigarrillos y hasta pipas de marihuana y agujas para tatuajes. La estrella de la colección: un enorme fusil hecho con tubos y resortes de hierro, con sus respectivas balas.




















































El edificio del Museo Penitenciario Antonio Ballvé guarda la historia de monjes jesuitas, meretrices, religiosos Bethlemitas, depósitos cerealeros, monjas guardia cárceles, el secreto del apodo de “La Raulito”, detenidas del asilo correccional de mujeres, pasando por la historia de San Martín como penitenciario, hasta objetos de requisas.
El lugar donde funciona hoy ,está al lado de la Iglesia San Pedro González Telmo y la Academia Superior de Estudios Penitenciarios, es uno de los ejemplos de arquitectura colonial más intactos del Casco Histórico de Buenos Aires y un repositorio profundo de la historia de San Telmo.

















































































































































































































Quienes ven su amplio patio interno y sus largas arcadas blancas, saben que este sitio es una especie de cápsula del tiempo donde uno siente los fantasmas del pasado moviéndose entre las sombras y salones.El terreno que hoy ocupa el museo era parte del complejo jesuítico de La Iglesia de San Pedro González Temo (anteriormente La Iglesia de Nuestra Señora de Belén), que fue formalmente cedido por el Cabildo a los monjes jesuitas, quienes tenían su centro administrativo en la Manzana de las Luces.En el año 1735, las dos manzanas que abarcan desde la calle Defensa a Balcarce y desde Balcarce a la actual Paseo Colón (que en esa época era la orilla del Riachuelo) fueron convertidos por ellos en la iglesia y su escuela. Quince años después, terminaron de construir una casa de retiro espiritual para hombres, y el conjunto fue conocido durante mucho tiempo como “La Residencia”. La iglesia de San Pedro González Telmo era parte del complejo jesuita de América del Sur y, cuando fueron expulsados por orden del Rey Carlos III en 1767, fue allí donde se concentraron muchos para partir del continente.En 1795 se establecieron los padres Betlehemitas, quienes mantuvieron un hospital en el sitio, hasta que unos años más tarde se convirtió en la casa de las meretrices: “mujeres de vida disipada”, explica el director del Museo, Alcalde Mayor y museólogo Horacio Benegas. “Venían acá presas, las guardaban acá, pero eso no duró mucho”.
































































































ESCRITORES DELINCUENTES


En septiembre José Ovejero lanzará un libro llamado Escritores delincuentes (Alfaguara) donde comentará el caso de varios escritores que fueron encarcelados. Nuria Azancot en El Cultural se adelanta al tema y nos cuenta algunos de esos casos, los expedientes delictivos de varios escritores notables, empezando por el mismo Miguel de Cervantes.Aquí algunos de esos expedientes: La sala se va llenando, y el juez pide silencio, mientras sube al estrado el primer acusado, primus inter pares en todos los sentidos: Miguel de Cervantes, (1547-1616), encarcelado en dos ocasiones por supuesta estafa. Marcado por la desdicha, tras años de calamidades y nada ligero de equipaje (Lepanto, cinco años de cautiverio en Argel, un matrimonio desdichado y numerosas pendencias literarias), en 1587 Cervantes fue designado comisario real de abastos (recaudador de especies) para la Armada Invencible. Y su suerte no cambió: en 1592, en Castro del Río fue encarcelado acusado de vender parte del trigo requisado, y en 1597, siendo recaudador de impuestos, volvió a dar con sus huesos en la trena de Sevilla durante cinco meses. ¿La causa? Simón Freire, el banquero que custodiaba lo que el escritor recaudó, quebró según unas fuentes o huyó con el dinero, según otras. Fue entonces cuando comenzó a escribir El Quijote, en esa “cárcel donde toda incomodidad tiene su asiento”.(…)

Dos años menos, dieciséis tenía Arthur Rimbaud cuando fue a vivir con Paul Verlaine y su mujer, embarazada, en 1871. Los poetas huyeron a Londres y Bélgica, pero en 1873, en Bruselas, Verlaine dio fin a esta atormentada relación amorosa disparando en la muñeca a Rimbaud, y fue condenado a dos años de prisión, que cumplió en Bruselas y en Mons. Nuestro siguiente culpable ha pasado a la historia como “pintor, escritor y asesino”. Admirado por los más selectos círculos intelectuales ingleses de principios del XIX, Thomas Griffiths Wainewright (1794-1847) fue conocido como el envenenador de Londres: celebrado por la élite cultural de la época, hizo un seguro de vida a su cuñada por 18.000 libras meses antes de que muriese, por casualidad, envenenada. El problema fue que le encontraron considerables dosis de estricnina y la policía acabó descubriendo que había asesinado también a su hermano, a un tío y a su suegro.(….)

A veces los escritores-delincuentes tienen mucho cuento, y se convierten, como en el caso de O’Henry, en maestros del género tras su paso por la prisión. Su verdadero nombre era William Sydney Porter (1862-1910) y simultaneaba su trabajo en el First National Bank con el alcohol, sus escritos en un semanario humorístico llamado The Rolling Stone, y una desdichada vida familiar. Acusado en 1895 de desfalco, no ayudó mucho a sus defensores al huir en julio de 1896 rumbo a Honduras. La noticia de que su mujer estaba agonizando le hizo regresar a Estados Unidos, donde fue juzgado y condenado a cinco años de cárcel, aunque sólo cumplió tres por buena conducta: mientras, escribía los relatos a los que debe su fama.
Sólo tres años después, en 1894, el novelista Jack London (1876-1916), pasó un mes en la cárcel de Erie County en Buffalo (Nueva York) por vagabundeo. Una experiencia traumática porque, como escribió en The Road, “La manipulación del hombre fue solo uno de los menores horrores no aptos de mención, para evitar ofensas morales, de la penitenciaría”. El paso por la cárcel transformó a London, pero no tanto como a Chester Himes (1909-1984); expulsado de la Universidad de Columbus en 1926 por robo, sólo dos años después era condenado a veinte años de cárcel por atraco a mano armada. En la cárcel consiguió una máquina de escribir ,y leyendo a Dashiell Hammet se convenció de que al menos “podía hacerlo igual que él. Cuando mis relatos comenzaron a ser publicados, los otros reclusos pensaron exactamente lo mismo”. Liberado en 1935, la publicación de su primera novela en 1945 le consagró como un genio de ese género negro que tan bien conocía.(…)

Culpable sin alegaciones ni descargos resultó Anne Perry, seudónimo de Juliet Marion Hulme (1938), que asesinó a la madre de su mejor amiga, Pauline Parker, cuando ambas supieron que aquella iba a divorciarse y que su amiga iba a ser enviada a Suráfrica. A finales de junio de 1954 las adolescentes condujeron a la víctima a un camino solitario y la golpearon 45 veces con piedras hasta matarla. La edad de las asesinas compensó la brutalidad del crimen y ambas pasaron cinco años entre rejas, con la única condición de no verse nunca más. Juliet, convertida en Anne Perry, ha logrado numerosos éxitos como escritora sin ocultar jamás sus antecedentes ni su historia, que acabó siendo carne de película gracias al filme Criaturas celestiales (1994), protagonizada por Kate Winslet.(…)

el caso que llevó entre rejas a Alvaro Mutis en 1956. El escritor colombiano era entonces jefe de relaciones públicas de la petrolera Esso, que fue la que le denunció por una presunta malversación de fondos. Mutis logró refugiarse en México, con la ayuda de Octavio Paz y Luis Buñuel, pero en 1958 el gobierno de su país solicitó su extradición y fue encarcelado durante quince meses en el penal Lecumberri. Allí nació El diario de Lecumberri, en el que narra sus experiencias en la cárcel colombiana, “testimonio parcial de una experiencia y la ficción nacida en largas horas de encierro y soledad. La ficción hizo posible que la experiencia no destruyera toda razón de vida”.

domingo, julio 24, 2011

UNA CORTA VISITA AL MAMBA































































































































































Historia
El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires -MAMBA- fue creado el 11 de abril de 1956 y su primer director fue el crítico de arte Rafael Squirru.
Hasta su arribo al Teatro Municipal General San Martín, sus exposiciones tuvieron el carácter de "manifestaciones relámpago o de emboscadas", en las que se sorprendía a los transeúntes desplegando esculturas. Durante ese período, recibió la denominación de "Museo Fantasma", hasta que se instaló en el edificio de Corrientes 1530, donde fue consolidando y afirmando su propia identidad. Con el correr del tiempo, la envergadura de las actividades que se desarrollaron hicieron necesario contar con una sede propia.
En 1986 se le otorgó el edificio ubicado en Av. San Juan 350, corazón del barrio de San Telmo, que había albergado a la antigua fábrica de cigarrillos Piccardo. La sede del museo permaneció cerrada por las obras de restauración y ampliación del edificio. La sede del Museo fue reinaugurado el pasado jueves 23 de diciembre de 2010, tras la refacción y puesta en valor de ese edificio. En esta primera etapa de las obras han trabajado en conjunto los ministerios de Cultura y Desarrollo Urbano. Se han refaccionado 3000 m2 en total, incluyendo la fachada restaurada del edificio y dos salas en las que se inauguraron sendas muestras: la de planta baja, de 380 m2, con la muestra “Narrativas Inciertas”, y la sala del 1er. piso, de 488 m2, con la exposición de patrimonio del MAMbA “El imaginario de Ignacio Pirovano”.