lunes, octubre 10, 2011

LA NOCHE DE LOS HOLGUEROS

Gran noche, gran, gran, el grupo, algunos integrantes divertidísimos.
Fredy Heer ha nucleado a este grupo numeroso para una acción y discusión sobre la fotografía con máquinas Holga. La próxima muestra se realizará en el mismo sitio llamado "El Imaginario Cultural" , la fecha elegida es el 1º de Diciembre y se han sumado numerosos participantes. Se entregará ese día el libro editado por- Fine Art Cuisine - con fotos los participantes de la muestra anterior y aquellos que se suman al proyecto.

La noche Fiestera de PHOTOHEERHOLGA

Libro regalo del grupo a Fredy.






Pizza obsequiada a nuestros paladares, imperdibles en el Imaginario Cultural, lugar en el que se realizará la próxima muestra de PHOTOHEERHOLGA, el próximo 1º de diciembre y donde se entregará a todos los participantes de la misma el ejemplar del libro con fotografías de todos , editado con el sponsoreado de Fine Art Cuisine
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Más discusión sobre fotos y cámaras









Gustavo cumplía años esa noche y se lo festejamos con vino y torta.





Dorotea Baiges, Bioquímica y gran ser humano que despliega su hacer en el hospital Muñíz, y Cecilia Santillán, Chef y divertida.











Albano piensa que le va a poner a Fredy en el libro.














Dedicatorias muy graciosas e inovidables














Dedicatorias del grupo



















Momento de la entrega del libro que le obsequió el grupo a Fredy por su entusiamo con la fotografía contagiado a todos.


















Grupo fiestero




















MOMENTOS DE LA NOCHE DE DISCUSIÓ FOTOGRÁFICA Y ALGO MÁS, DIVERSIÓN, VINOS Y POSES














































































Albano Frankestein






























Demaría Molinari y bella, en una escena de LA BELLA Y LA BESTIA, ópera exclusiva de la noche.





























Charla sobre la fotografía y buen vino entre Fredy y Florencia.

































El grupo: Albano, Shavi, Jessica Pons obvio también fotógrafa, Gustavo Demaría Molinari, responsable del Colectivo "Octoacto" de fotografía en internet, su asistente y el perfil de Luis Espinosa artista visual.


































Florencia Pagano y Pipi Lupindo, ambas tímidas fotógrafas del grupo.






































Tamara Heer y Florencia a punto de acometer una acción de exterminio pizero.






































Manuel Iniesta activo laburante-instructor de la marca Sony, recientemente llegado de Japón, Albano García diseñador Gráfico y fotógrafo, autor del libro "Flaneur" sobre sus recorridas en Buenos Aires, y Martín Heer, fotógrafo y co-organizador de los eventos de Photoheerholga en Buenos Aires.









































Shavi Alí, organizador de las muestras en plazas "La Colectiva" (para acercar el arte a todos , dice) como el fotógrafo estrella de la noche, no puede con su genio y nos alegró la reunión con sus ocurrencias infinitas.











































Florencia Pagano es un momento de la reunión que se transformó en sesión fotográfica.














































Cecilia Santillán disfruta del libro que le fuera obsequiado a Fredy Heer esa noche, con motivo de su preocupación y trabajo que involucra la edición del libro de los participantes en el grupo de holgueros, a los que se sumarán muchos más, será editado y sponsoreado por Fine Art Cuisine , lo último en trabajos de fotografía en Buenos Aires.














































domingo, agosto 28, 2011

MAS ALLÁ DEL BIEN O EL MAL




Hace varios años, no recuerdo cuántos, pero sí recuerdo que cuando comencé a buscarlo en mi ciudad de Buenos Aires nadie lo tenía. Había leído brevemente en alguna publicación de la existencia de este aparato con sus explicaciones y se me ocurrió que era una forma de solución a mi voráz manera de poseer libros y leer a destajo, lo que como es de suyo me traía problemas de bolsillo y arrepentimientos fingidos para mi misma de lo que gastaba en esos adminículos que huelen a tinta fresca.
Una vez que leí esa nota, que ya no recuerdo de qué revista era, me poseyó una fuerte sensación que ya conozco en mi, el deseo de tener ese artefacto que se me antojaba iba a solucionar mis conflictos económicos, y mi sed o ambición de tener cuántos libros se me antojaran, como el hecho de que descubriría escritores que no conocía por la simple razón de que tener el aparato me llevaría a renovar mis entradas en internet buscando sin descanso LA LITERATURA.
Para mi, poseer una computadora significó al principio solo una forma de consumismo, no estaba muy conforme con el hecho de haber caído bajo las garras de vendedores expertos de lo que no necesitamos ,pensaba que que nada agregaban a mi vida.
Con el correr del tiempo ya habiendo aprendido a navegar- jerga que escuchaba de mis hijos quienes fueron los que debieron enseñarme varias cosas de la compu, no sin enojarse varias veces con mi falta de empeño o de memoria, lo que a veces parece lo mismo, pero no lo es.Fui descubriendo que todo me interesaba, a medida que yo crecía en mi experiencia de búsquedas, crecía la información dentro de ese aparato que me atrapó concientemente ya que no voy a negar que fuí absoluta y felizmente consecuente con mi adicción.
Es así que descubrí al que sería una solución en una de mis adicciones, porque debo confesar que tengo varias y variadas.
Comencé un relevamiento de la ciudad ,que a diferencia de la ciudad del fotógrafo que relata Pliglia en su libro "El último lector", no era a escala subjetiva, sinó real y muyyy grande, pero mi búsqueda fué nula.
En una casa de tecnología de punta me miraron como si fuera una loca, dijeron que no lo tenían , ni había idea de traerlo, y así... Me sumía en un estado de incredulidad y bronca, no pocas veces he pensado que soy poseedora de una" mala suerte" que me obliga a quedarme con ganas de cosas, por ejemplo, voy a comprar unos zapatos y no hay mi número, o me demoro un día y cuando voy a adquirir algún libro, vendieron el último, excusa que no me es grato aceptar, ¿cómo es posible tener un solo libro de un autor?.
Ni decir cuándo se me ocurre o me enamoro de un autor y comienzo a buscar sus libros, me pasó hace 6 años o más atrás cuándo descubrí a Osvaldo Lamborghini y quise conseguir sus libros, saben que?, no tenían ninguno, ¿en Buenos Aires!, no lo podía creer, me parecía a propósito hecho para mi, me culpaba de mi mala suerte y me enojaba, lo que es peor conmigo misma por desatenta a los avisos editoriales de publicación, etc. como si fuera posible El problema de ser una lectora desorganizada y sin método para la lectura es que llego tarde a descubrir a algunos autores, no a los clásicos, ya que creo todo el mundo los conoce, es posible hacer un recorrido por librerías del centro y encontrarse con largas mesas de libros de colecciones , textos sabios y amigos, donde los clásicos son moneda corriente, por suerte nadie puede ser ignorante, son muy baratos y están al alcance de cualquier fana lector y bolsillo, se puede acceder a todas las obras de Shakespeare con obras grandiosas y hermosamente encuadernadas "El rey Lear", comedias y teatro, como Borges con su "El libro de los seres imaginarios", Poe con sus Narraciones extraordinarias que incluye realtos magistrales como "El gato negro", "El corazón delator" , "El pozo y el péndulo", Macedonio Fernandez, Miller, etc, por nombrar algunos, así que a leer .
En cuanto a Lamborghini muchos años después y gracias a la labor de Cesar Aira y otros , y la biografía escrita por Ricardo Strafacce fué común encontrar los libros de Osvaldo en todas las librerías, y en ediciones económicas, gracias.
No puedo decir nada respecto a Leonidas Lamborghini, a él se lo conseguía, pero cuando conocí a su hija Teresa Lamborghini empecé a leerlo con mas gusto, ella me lo resucitó, y conocerla es algo que me dió una gran satisfacción, nos regaló un libro de su padre "Risa y tragedia en los poetas gauchescos", lo he disfrutado mucho, es que no hay nada más esperado para un bibliófilo ( sujeto que ama al libro como objeto de colección o sea yo) y no una bibliomaníaca ¡que le regalen un libro!
Sin perder mi amor por los libros en papel, objeto cultural por excelencia vinculado a nuestro ocio y pasión por poseer conocimientos, que tiene un valor simbólico para todos, y aclaro esto pués luego puedo parecer una traidora y no es así, pero si las editoriales no se ponen las pilas y se hace una política editorial con consideración a los lectores no sé si vamos a poder seguir comprando libros, ¿vieron los precios que tienen?'.
Digo sin perder mi bibliofilia, me aboqué a pensar cómo podía hacerme de ese ansiado "libro electrónico" sobre el que había leído en quién sabe dónde.
Como es de esperar la mala suerte falla, de esta manera comprendí que uno es artífice de su propio destino, y no jodo con este comentario, lo creo de veras, no solo por que soy psicoanalista, y de las buenas, ¡les juro!.
Vino a mi la idea de hacérmelo traer de afuera, llámese el país del norte, quiso el destino que en esa época recibíría una estudiante de ese lugar,ella muy atenta me habló por teléfono y me preguntó" ¿quieres que te lleve algo de aquí??". Se imaginan la felicidad, esa que a las mujeres nos asalta cuando tenemos un hijo, o cuándo nos enamoramos de alguien y nos corresponde?, en ese estado absolutamente bobalicón me encontré de repente y sin saber cómo surgió le dije, " SÍ POR FAVOR ME TRAERÍAS UN E-BOOCK".Ella dijo sí, sin especificaciones.
No pensé en su precio, dicen que el amor es loco, y debe ser cierto pués yo me encontraba enamorada y mi mente dejó de funcionar, después de que mi benefactora viniera a casa y me lo trajera recién pensé en su precio, ya que acá no existía y nadie tenía uno, así que ni idea del dispendio que acometía.
Les diré, no fué nada, lo pagué en meses ya que la niña me lo financió, solo puedo decir que ahora tengo trescientos libros en tarjetas varias, música, toda la que quiero en el momento que yo quiero, fotos de mi familia y de las otras conmigo y me acompañana en mis viajes. LLevo conmigo, en mi cartera, a todos lados muchas páginas señaladas o una frase de cualquier autor que me gusta, cuentos y novelas, así como artículos de mi profesión, libros herramientas que me hacen falta en cualquier momento en mi trabajo, que me ayudan en momentos de duda. Y lo que es más increíble libros que son carísimos o que no están editados o ya están agotados, o no se consiguen me lo bajé gratis de internet, gracias tecnología.
¡Haa !y al temor de si se borran o me falla el libro, no me preocupa, por que sigo comprando los libros que más me interesan ( jamás podré dejar de sentir el olor de la tinta en el papel) siempre que tengo dinero y esté impreso, lo que no es siempre.


C.M

martes, julio 26, 2011

MUSEO PENITENCIARIO

Torre de la Iglesia San Pedro Gonzalez Telmo









Maqueta de la cárcel de La Heras













































"LA RESIDENCIA"


El Museo Penitenciario se encuentra en Humberto Primo 378- San Telmo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. República Argentina. Inaugurado en 1980, este museo se encuentra en un edificio del siglo XVIII, que a lo largo de los años albergó desde un asilo de insanas mentales hasta un polvorín y una cárcel de mujeres En sus salas puede observarse, entre otros elementos, armas, uniformes del personal del Servicio Penitenciario Federal a través del tiempo, elementos realizados por los internos, mobiliario y material fotográfico de la ex cárcel de Tierra del Fuego. Lo mejor del museo quizás sea la sala con objetos de los presos, recogidos por los guardias durante las famosas “requisas”, operativos sorpresivos para secuestrar sus armas caseras, y otros dispositivos. Cuchillos y espadas fabricadas con pedazos de hierro, se exhiben junto con bombas caseras, sierras disimuladas en libros y zapatos, mensajes enrollados en cigarrillos y hasta pipas de marihuana y agujas para tatuajes. La estrella de la colección: un enorme fusil hecho con tubos y resortes de hierro, con sus respectivas balas.




















































El edificio del Museo Penitenciario Antonio Ballvé guarda la historia de monjes jesuitas, meretrices, religiosos Bethlemitas, depósitos cerealeros, monjas guardia cárceles, el secreto del apodo de “La Raulito”, detenidas del asilo correccional de mujeres, pasando por la historia de San Martín como penitenciario, hasta objetos de requisas.
El lugar donde funciona hoy ,está al lado de la Iglesia San Pedro González Telmo y la Academia Superior de Estudios Penitenciarios, es uno de los ejemplos de arquitectura colonial más intactos del Casco Histórico de Buenos Aires y un repositorio profundo de la historia de San Telmo.

















































































































































































































Quienes ven su amplio patio interno y sus largas arcadas blancas, saben que este sitio es una especie de cápsula del tiempo donde uno siente los fantasmas del pasado moviéndose entre las sombras y salones.El terreno que hoy ocupa el museo era parte del complejo jesuítico de La Iglesia de San Pedro González Temo (anteriormente La Iglesia de Nuestra Señora de Belén), que fue formalmente cedido por el Cabildo a los monjes jesuitas, quienes tenían su centro administrativo en la Manzana de las Luces.En el año 1735, las dos manzanas que abarcan desde la calle Defensa a Balcarce y desde Balcarce a la actual Paseo Colón (que en esa época era la orilla del Riachuelo) fueron convertidos por ellos en la iglesia y su escuela. Quince años después, terminaron de construir una casa de retiro espiritual para hombres, y el conjunto fue conocido durante mucho tiempo como “La Residencia”. La iglesia de San Pedro González Telmo era parte del complejo jesuita de América del Sur y, cuando fueron expulsados por orden del Rey Carlos III en 1767, fue allí donde se concentraron muchos para partir del continente.En 1795 se establecieron los padres Betlehemitas, quienes mantuvieron un hospital en el sitio, hasta que unos años más tarde se convirtió en la casa de las meretrices: “mujeres de vida disipada”, explica el director del Museo, Alcalde Mayor y museólogo Horacio Benegas. “Venían acá presas, las guardaban acá, pero eso no duró mucho”.