jueves, diciembre 09, 2010

sábado, diciembre 04, 2010

LA CASA DE COCO

Lo maravilloso del pueblo es que se puede disfrutar de su cielo y si se es paciente, desde la galería de una casa disfrutar de una puesta de sol increíble.
En la vereda de la casa nos espera este viejo auto, ya su esqueleto, y no es ocioso, puesto que Coco se dedica además de coleccionar cosas, a ser remisero del pueblo.





Jardín de Cactáceas con frutas, pertenece a las plantas suculentas y, en gran mayoría, espinosas, conocidas en conjunto como cactus o cactos.


La palabra cactus deriva del griego Κάκτος káktos, utilizado por primera vez por el filósofo Teofrasto para nombrar una especie de cardo espinoso que crecía en la isla de Sicilia, posiblemente el cardo Cynara cardunculus.


Pasó al latín como cactus a través de Plinio el Viejo, quien en su Naturalis Historia retomó aquello que Teofrasto escribió sobre esta planta que crecía en Sicilia. De cactus derivó la palabra latina carduus, que finalmente dio lugar a la española cardo.
Frente de la casa de Coco




El hacha, símbolo de los pueblos fundados por La Forestal




El hachero en un rincón de la galería en una siesta soleada y tranquila del pueblo.






Galería con sillas de escuela y animales tallados y utilizados como bancos por los hacheros en el monte para hacer un descanso de sus tareas.








Tallas zoomórficas de indudable valor historico, en Palermo soho serían delicia de coleccionistas, y muy caras, para Coco son historia de su pueblo.









Botellas con Tanino, material codiciado por los ingleses en una época para curtir los cueros, explotado del quebracho de nuestro Norte Santafesino.
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ladrillos de la época de la fundación de la fábrica que dió origen al pueblo.










Hachero tomando mates, tallado en quebracho colorado en una sola pieza, digno de coleccionistas.












Colección hetereogénea que Coco tiene en su museo, visitado por todos los viajeros que arriban a Gallareta y las escuelas de la provincia











Miles de elementos, colecciones de hacha de los viejos hacheros del quebracho, implentos de trabajo de las colonias, elementos antiguos que las familias han ido abandonando, cuchillos que han participado en faenas, balanzas de las almacenes de ramos generales, de las cuales ya no queda nada, solo esta colección hecha a pulmón y dinero del bolsillo de Coco.














La colección de Coco se extiende en su patio trasero y ha ido invadiendo la casa.















Los perros guardianes de la casa museo, re- dulces y tranquis.






Copyright CECILIA MAIDANA© Todos los Derechos Reservados – 2010.