jueves, octubre 26, 2006

zapatitos de charol, botellita de licor, hay de menta hay de rosas para...

Mi amigo Eduardo Paradot presenta su libro de cuentos esta semana en Santa Fe, la provincia que nos vió nacer y nos dió la posibilidad de una amistad perdurable. Aquí va un un cuento precioso:

ESPERANDO A PAU CASALS

La tía Quizha más que hermosa era un escándalo de belleza. Tenía el cutis de color cobre y los dientes tan blancos que todos creían que se yodaba la cara para tener ese moreno celestial y que se frotaba los dientes con sal para que irradiaran blancura.
Sus ojos, rasgados, de un marrón satinado con pequeñísimos y persistentes destellos verdes no hacían sino acrecentar el óvalo perfecto de un rostro que estaba no para ver si no para contemplar. .
Como si esto no hubiera sido suficiente la tía quedaba enmarcada en un pelo lacio y abundante de color castaño rojizo, parecido a esos atardeceres en que el sol se queda como anestesiado sobre el horizonte hasta que aparecen las estrellas y que de tanto brillar parecen un millón de espejitos alborotando el firmamento.
La tía era tan hermosa de cara como gorda de cuerpo.
Aunque lo de gorda era relativo. El problema, para quien le importaba el detalle, era de la cintura para abajo
"Deslumbrante" decían los hombres "y tiene talle todavía, pero en cuanto tenga el primer hijo se irá a los noventa como nada y en unos años será imposible rodearla con los brazos sin tener problemas de lumbago"
La tía no hacía caso de ninguno. No eran esos hombres el que ella estaba esperando y que sabía con seguridad que llegaría.
Y llegó.
Llegó una tarde al Teatro Municipalde la ciudad. Se llamaba Lazlo Rehinhard y era músico de la Sinfónica de Bremen que estaba de gira por el país.
"Me voy a casar " dijo la tía esa misma tarde frente a un montón de pastitas de té "he conocido al hombre de mi vida y sé que es él "
"Conocido no quiere decir presentado y presentado no quiere decir casado" terció la tía Lila que andaba buscando candidato y no había nadie a la vista.
"¿ Y quien es?... Si se puede saber"
"Es músico de la Sinfónica esa de Alemania que está de gira por la ciudad" soltó la tía con una tranquilidad alarmante "Lo vi esta tarde en los ensayos previos al concierto de hoy"
" Debés estar mal de la cabeza. Si ni siquiera lo conocés. Y encima se irá en cuanto terminen el ciclo de conciertos y eso será dentro de una semana Y lo que es más ¿habla castellano? ."
"Lo del idioma es un sólo un detalle , terminan dentro de diez días para ser exacta y es tiempo más que suficiente para conocerlo y para que se decida. Estoy tan segura como que ahora me voy a depilar las cejas y ponerme el vestido de gasa para ir al concierto de esta noche"
Y allá fue con su cara de luz, su "algo de cintura "su pelo de atardecer y su vestido de seda que había significado el sacrificio de un millón de bichitos canasto para confeccionarlo.
Diez días después la Orquesta de Bremen al completo tocó el Ave María de Schubert mientras ella con el vestido de novia de la abuela reformado entraba radiante e inmensa como su pastel de boda, en la catedral de la ciudad a las cinco de la tarde.
Atónitos pero felices todos festejaron y le dijeron adiós.
La tía se fue de luna miel con su amado Lazlo y treinta hombres más.
Todos se preguntaban "cómo"
Con cuatro años de giras y dos hijas después la tía volvió una tarde cualquiera más gorda, más hermosa y más feliz que nunca.
"Si no me contás qué hiciste para casarte me moriré" le inquirió la tía Lila que seguía esperando, no una orquesta pero si al menos "un pretendiente"
La tía sonrió plácidamente y dijo: "En cuanto lo vi aquella tarde lo supe mientras tocaba. Me conmovió totalmente"
"Pero qué estás diciendo, si a vos no te gusta la música de cuerda"
"Quien habló de música. El instrumento querida, el instrumento y yo éramos idénticos" siguió ella como en éxtasis "cuando vi como ese hombre hacía sonar el Celo me di cuenta enseguida que éramos una misma cosa. " y me dije ,"así quiero que me toquen, con esa fuerza, pero con esa dulzura y así quiero que me amen con esa firmeza y esa intensidad .Lo único que tuve que hacer es que me pusiera una mano encima, el resto vino solo. Y así fue"- remató con picaresca - " Hay veces, querida, en que más vale una nota a tiempo que desafinar toda la vida"

la fotografía como el arte

Los últimos premios de fotografía tienen que ver con la copia de obras de arte de los clásicos, o de fotógrafos famosos. Así esta foto copia una obra de un artista, no se quien es pero me pareció estupenda y me provocó crear a partir de ella.