jueves, septiembre 14, 2006

los objetos de la pasión


Una imagen vale por mil palabras?, en algunos casos sí, si de ilustrar la idea de lo que se desea es de lo que se trata, a veces las palabras son insuficientes. La imagen tiene la propiedad de hacernos alcanzar la satisfacción casi inmediata, pero se agota en ese instante y luego el deseo re lanza a la búsqueda de más. Se podría pensar que esto es acertado a juzgar por la proliferación de imágenes que inundan el mercado, en los kioscos, en el cine, en la televisión, en internet, en cada callecita de la ciudad por donde pasa una persona. Sin embargo es la mirada una pulsión que nos arrastra siempre a más, por esa ruta deseante, dándonos una satisfacción que parece negarse en otros terrenos, satisfacción, y nada más. Adormece nuestros sentidos? o los despierta?, la inquietud es tradicional, encontramos muchas de estas preguntas en la gente, pero lo que verdaderamente no encontramos seguido es preguntas de porqué queremos adormecernos y no nos atrevemos a vivir más plenamente, sentir verdaderamente, parece bastarnos las imágenes, nos aleja de los objetivos de carne y hueso, y así no nos la tendremos que ver con el otro, ese, que nos mira, nos juzga, nos critica, o no lo hace pero que frente a él siempre y en todo caso nos preguntaremos ¿que me quiere?. Y a esto los seres humanos no nos arriesgamos